Historia de la Creación - 2. La Traición
- Julio Martínez
- Oct 4, 2020
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Updated: Oct 18, 2020

Capitulo 2
“Sálvese quien pueda”, debió haber razonado Adán al comer el fruto prohibido por seducción de su “costilla”, Eva. No se comieron una manzana como se hizo popular en pinturas de la edad media, tampoco fueron mamoncillos o peras, era un fruto mas valioso al que no tenían derecho de comer los seres humanos, era el producto del árbol de la ciencia del bien y del mal, dicho de otro modo, de la sabiduría, y este fruto estaba prohibido comer para los humanos. Si consumes sabiduría serás condenado por Dios dice la Biblia.
Adan, culpó a Eva y ésta a la serpiente, como la última no tenía nadie a su lado, no tuvo a quien culpar, por ello quedó, junto a Eva, como las malas del paseo y responsables de la suerte de Adan. ¿Será que si Eva hubiese culpado a Adan las cosas hubieran sucedido al revés?. Conclusión: El hombre desde el principio no sirvió para encubrir, prefirió ser sapo, pensando en: “Sálvese quien pueda”, delató a Eva, su “costilla”, su cómplice, mucho tiempo después, su “media naranja”.
Lo curioso de lo que cuenta la Biblia en este aspecto es leer que una culebra charla con Eva, que la convence de comer del arbol prohibido, y mas interesante es ver que Eva es descomplicada, que a dferencia de la generalidad de las mujeres de hoy día, que salen espantadas al ver una culebra, en contraste, Eva era amiguísima de esa serpiente habladora, tramposa, charlatana. ¿Será que de esa escena es que se creó la costumbre del chisme?. ¿Será que las culebras acostumbran a decir tantas mentiras que por ello a muchas personas las califican como víboras?.
Y retomando la teoría de que Dios es machista, es muy curioso ver que la que soporta el parto es la mujer, ella da a luz aunque algunas veces parezca oscuro, el hombre sólo pone la semilla y la pasa rico, es la mujer la que la cocina y luego expele el fruto.
¿Por qué no fue al revés?, ¿Problemas de anatomía?, ¿Creación amañada?.
Volviendo a la aventura prehistórica, la mujer con su prominente barriga se ha salvado, por suerte el Mamut detuvo su marcha y cambió de rumbo perdiéndose en la espesura de ese paisaje salvaje. Ahora, ella deambula sola sin la menor idea de lo que sus pasos le deparan. A lo lejos alcanza a ver un grupo de homos erectus (así los llamaban, malpensados), que caminan hacia ella con paso lento y sin ningún orden. ¿Serán los mismos que la abandonaron cuando acechó el Mamut un poco antes?.
Rendida se inclina sobre el tronco de un árbol que yace quebrado producto de las patas de un gigante que hace algunos momentos arrasó el lugar. No aguanta mas el dolor, las contracciones se hacen mas fuertes, luego se tiende en el húmedo suelo para evitar tanto tormento, sin darse cuenta, de repente, se ve acompañada de una pequeña criatura que yace entre sus piernas, unida a ella por un lazo carnoso que se pierde entre sus entrañas.
No demoran en llegar los errantes caminantes a su lado, la observan y no dejan de sentir algo raro al presenciar la escena. ¿Por qué el recién nacido no se yergue?, ¿por qué no sale corriendo como lo hacen los de otras especies?, tan solo se le escucha a la criatura un llanto gutural que emerge de sus pulmones sin que nadie pueda explicar por mucho tiempo, ¿cómo apareció entre ellos?, no hay duda que no parece haber salido de una costilla, tampoco de una falange o un femur.
Ninguno pregunta, ninguno busca explicación al nacimiento, sus cerebros apenas sirven para coordinar sus movimientos, o para aguzar la mirada cuando el Mamut se acerca, nada mas, sólo eso.
Entonces surge la pregunta después de mucho tiempo: ¿En esa época existía el amor?, ¿existían los sentimientos?, ¿en qué momento se inventaron?, igual que el odio, ¿cuál fue primero?. Y de la familia, ¿alguien tenía una somera idea?, ni hablar del sexo, del cortejo, de la verdad, de la mentira, la trampa, la ética, el consenso.
¿Esa criatura algún día podría saber quien era su padre?, ¿en qué circunstancias fue su comienzo?, lo mas probable es que el sexo como se vive y se expresa hoy día no tiene nada que ver con lo que existía en esos tiempos. ¿Cómo descubrieron esos primeros habitantes la forma de aparearse?, cómo supieron que era la única forma de preservar la especie?, ¿en qué momento empezaron a sentir placer, morbo, oscuros deseos?.
Entonces podríamos suponer que la segunda norma social que se impuso fue la del sexo voyeurista, los seres humanos de esa época repetían lo que veían hacer los micos con las micas.
JULIO CÉSAR MARTÍNEZ TRIANA



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