El Negocio de La Fe - 2
- Julio Martínez
- Nov 23, 2020
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Capitulo 2:
Las Iglesias reciben miles de millones de ingresos monetarios, no pagan impuestos, y siempre necesitan más.
Entre los múltiples privilegios de los que gozó la Iglesia Católica por mucho tiempo, gracias a la Constitución de 1886 y al Concordato, sobresale el poder que el Estado le otorgó sobre el sistema educativo, con medidas como “la obligatoriedad de la enseñanza de la religión católica en todas las instituciones educativas”, y “el compromiso del gobierno de impedir que se difundieran ideas contrarias al dogma católico”
Esto permitió que, a lo largo de la mayor parte del siglo XX, se mantuviera una sólida hegemonía cultural que limitaba la posibilidad de que prosperasen ideas disidentes al catolicismo.
La Iglesia Católica, aliada con el partido Conservador, fué cómplice y participó en la persecución sin ninguna clase de escrúpulos de todos aquellos que no eran seguidores fieles de ese partido o Fe religiosa, fue así como se asesinaron miles de ciudadanos de tendencia o pensamiento Liberal, muchos de ellos masacrados sólo por el hecho de usar una camisa de color rojo.
Los Conservadores y los miembros dominantes de la Iglesia Católica, incluidos muchos sacerdotes en pequeños pueblos de Colombia, no aceptaron que en el país prosperaran ideas de libertad religiosa, o que la ciudadanía no estuviera sometida a lo que mandaba la Constitución en sus apartes que consagraban la libertad de las personas a los principios de la Fe religiosa “Católica, Apostólica y Romana”.
Era inadmisible para los gobernantes, la mayoría de ellos, sino todos, fieles devotos del Catolicismo, que los ciudadanos pensarán de manera diferente, aún hoy día, muchos gobernantes y funcionarios públicos, a pesar de lo que establece la nueva Constitución que nos rige, pretenden imponer a la fuerza sus creencias religiosas Católicas, como si aún viviéramos en el siglo XX.
La religión Católica gozó durante muchos años del privilegio de ser clase obligatoria en escuelas, colegios y en muchas universidades. Se enseñaba el Catolicismo casi que de manera abusiva y exclusiva a los jóvenes, al igual que se patrocinaban los Sacramentos y se hospedaban sus celebraciones en los claustros educativos. Por ello no era raro hacer la primera comunión en el colegio.
En instituciones como el Colegio Mayor de San Bartolomé, de donde soy egresado, y que cuenta con una Iglesia propia llamada San Ignacio, se nos impuso de manera obligatoria asistir a misa los Jueves de cada semana escolar en la mañana y durante todo nuestro ciclo de bachillerato.
Entonces, para un jóven, cuyos padres lo obligaban a ir a misa sin falta los Domingos, se le doblaba su “compromiso de Fe” en el colegio, los Jueves, como para que no hubiera duda de su contrato con Dios. Al que no quiere caldo se le dan dos tazas.
La Fe Católica se ha impuesto de manera abusiva y arbitraria a la mayoría de los Colombianos desde que nacen, inicia con el Bautismo, y se reafirma con la Confesión, la Primera Comunión (Eucaristía), la Confirmación que a veces antecede al Matrimonio.
Supuéstamente las Iglesias Católicas no cobran por esas ceremonias, pero los fieles sienten una obligación moral de hacer aportes económicos y de ese modo reafirmar su Fe.
¿Cuántos miles de millones de pesos han ingresado a las arcas de la Iglesia Católica por la celebración de estas ceremonias de Fe durante la existencia de nuestra nación?
¿Cuántos miles de millones de pesos recibe la Iglesia Católica en subsidios o ayudas económicas disimuladas por el gobierno supuéstamente para socorrer a la población mas necesitada y pobre?.
Son dineros que sólo la Iglesia Católica controla, pues no están en la obligación de rendir cuentas a nadie, ni siquiera a su Dios, y mucho menos a su Jesus. Adicionalmente no pagan impuestos por esos ingresos, no reportan inversiones o gastos al público, y una parte de esos dineros se utilizan para financiar campañas políticas de manera disimulada y otro tanto va a parar a las arcas del Vaticano, para que el Papa y los Cardenales lleven una vida lujosa y con todos los privilegios que les ha concedido Dios.
JULIO CÉSAR MARTÍNEZ TRIANA



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